Wet Moon (TPBs I-IV)

junio 15, 2009 at 8:01 pm (Oni Press, Uncategorized)

La mejor manera de describir esta serie de Oni Press que firma Ross Campbell es usando el siguiente calificativo: atípica. Y en tanto que tal, bastante interesante.
Pero vayamos por partes.

paneleswetmoon
Wet Moon es un soap opera protagonizado por jóvenes cuyas pautas de comportamiento no difieren especialmente de aquellas propias de la adolescencia y que recibe el nombre de la población norteamericana (ficticia) donde acontece la acción. Aun así, creo curioso apuntar aquí que Wet moon también es el nombre que recibe una fase lunar cuyo origen hay que buscar en la mitología hawaiana; fase que todo sea dicho de paso también responde al nombre de Cheshire moon, término que invita a dejarse llevar por el ensueño.
Wet Moon tiene un amplio elenco de personajes cuyas vidas se cruzan en un sentido u otro, si bien podría decirse que de entre todos ellos destaca uno en especial, Cleo Lovedrop, que vendría a detentar una posición central dentro del esquema general de relaciones personales que refleja la serie.
A primera vista lo que más llama la atención de los personajes de Wet Moon es su aspecto. ¿Y qué mejor forma que describirlo que con imágenes?


cleo83
Cleo junto a Meiko (aquí hasta los gatos tienen mucho que decir)
mara09
Mara
myrtle10

Sin duda alguna Myrtle tiene algo en mente
malady05
Malady, con ánimo de rockanrolear
audrey05
Audrey desearía que hubiera más referentes de mujeres negras-negras en los medios
trilby08
Trilby no puede ocultar su status freaky
zia07
No, no es la escena de un crimen. Es Zia, en plena sesión fotográfica
fall08
Fall es un buen ejemplo del concepto yanki white trash

En Wet Moon las féminas, como habréis reparado, tienen un peso especial, por mucho que ellos también estén presentes. Y sí, me imagino que os habréis dado cuenta de que no acaban de adaptarse al canon de mujer que suele ser habitual encontrar en la mayor parte de la producción comiquera yanqui, que como sabéis está constituida por los tebeos de superhéroes, género al que, por extraño que parezca, se hacen bastantes guiños en la serie.
Pero quiero que prestéis atención al aspecto que exhiben buena parte de los personajes presentados. Sin duda alguna este punto es el que inmediatamente llama la atención del lector con tan sólo pasar las páginas del primer TPB, Feeble Wanderings, y a partir del mismo éste se hace una idea de la forma de ser del personaje de turno. Lo mismo les pasa a aquellos personajes cuando entran en contacto por primera vez con un recién llegado o un desconocido. ¿Acaso no asociamos determinadas características a un objeto, en este caso una persona, en función de su aspecto? ¿Y en función de qué? Aquí entraría en juego el cliché y/o el prejuicio.
Esta reflexión es importante llegados a este punto porque actúa en connivencia con otra idea, la de la máscara: Nos escondemos detrás de máscaras creadas por nosotros mismos, observación que aquí, además, entra en estrecha relación con el tema de la adolescencia, etapa decisiva en la formación personal del individuo y que a menudo se caracteriza por un fuerte sentimiento de inseguridad ligado al desconcierto provocado por toda esa caterva de cambios, de diversa naturaleza, que vienen a sacudirle. El origen de esa inseguridad a veces reside en una insatisfacción con nuestro propio físico. En otras ocasiones la importancia otorgada a ser aceptados por el círculo de iguales/amigos, que en esta etapa sustituye el protagonismo hasta entonces detentado por las figuras familiares, lleva a la adopción de determinadas pautas de comportamiento que tienden a enmascarar la auténtica naturaleza personal del individuo.

cleo espejo
La conclusión que extraemos es que los personajes de Wet Moon transmiten al lector una impresión inicial que evoluciona con el transcurso de la serie. La verdadera naturaleza de dichos personajes paulatinamente se materializa a los ojos de aquél. El lector se convierte en un espectador oculto que tiene acceso a la inviolable intimidad de los pensamientos del personaje, plasmados en extractos de diarios personales cuya inserción en la obra interrumpe la fluidez narrativa de las viñetas, y así accede a la auténtica forma de ser de éste, que ocasionalmente está en abierta contradicción con la imagen que de él se tenía desde el principio. Y bajo esa máscara a menudo se descubre, quizás con sorpresa, una realidad mucho más anodina y “normal” de lo que pudiera haberse pensado a poco de iniciar la lectura.

Abría este post hablando de lo atípico de la serie. Sigamos con ello.
Uno de los aspectos más importantes de Wet Moon es lo que me gusta definir como Lo Extraño.
¿Qué és “Lo Extraño”? Quizás un subnivel de la realidad , que participa de lo fantástico y que de tanto en tanto irrumpe, teniendo como consecuencia más evidente inquietar al lector, espolear su curiosidad y llevarle a formular muchas preguntas. Con otras palabras podríamos decir que acontece de improviso un suceso extraño, quizás surrealista, que entra en conflicto con la cotidianeidad materialista propia del soap opera.
Este planteamiento me recuerda a la serie televisiva Twin Peaks. Aparte de la correspondencia que existe entre ambas historias en lo que se refiere a la inclusión de lo fantástico en un entorno real estructurado en base a relaciones interpersonales, también pueden observarse similitudes en cuanto a temas, pesonajes y ambientación. Como no quiero spoilear la historia me ceñiré a citar algunos ejemplos “inofensivos”:
En Twin Peaks se ha producido un asesinato envuelto en extrañas (extrañísimas) circunstancias. En Wet Moon no se ha dado ninguna muerte similar (todavía), si bien sí que han desaparecido algunas personas. Por otro lado, la pintoresca galería de personajes que habitaba Twin Peaks puede reflejarse en Wet Moon en un supuesto agente del FBI que merodea la población con un mono colgado de su hombro. Finalmente parte de la acción en Twin Peaks tiene lugar en sus frondosos bosques, mientras que Wet Moon cuenta con un Forest of Doom (por no hablar de sus pantanos). Así pues no es de extrañar que dos personajes de esta serie acaben entablando una conversación donde aparezcan tanto Twin Peaks como el agente Cooper.
Así, la historia de Wet Moon se nutre no sólo de relaciones interpersonales, sino de unos misterios cuyo secretismo invita a dejarse llevar por el ensueño y la imaginación: Hay otros mundos… pero están en éste (Paul Éluard)

Pero Wet Moon es un cómic atípico por más razones:
Hablar de adolescencia, aunque como en este caso sea tardía, implica hablar de sexo, y en pocos tebeos yankis había leído sobre este tema de forma tan desinhibida y desnuda de prejuicios y/o clichés.
En Wet Moon asistimos al desconcierto que la adolescencia puede acarrear en lo que respecta a la identidad sexual del individuo, que ha de ponerse en relación con un enfoque de la homosexualidad posiblemente más cercano a la realidad que la aproximación más habitual que tanto éste como otros medios han realizado del tema.
Por otro lado, la serie toca el concepto de la nueva carne, entendiéndose como tal una expresión estética basada en la transformación o metamorfosis del cuerpo humano, y que han tratado autores como Clive Barker, David Cronenberg o Charles Burns (en literatura, cine y cómic respectivamente). La importancia otorgada al piercing sería sintomática, así como la inclusión de un personaje (Fern) que ejemplifica la dicotomía entre una voluntad por controlar su propio cuerpo enfrentada a la impotencia con que se enfrenta a una malformación corporal.
fern
Significativa es, igualmente, la importancia que merece a este respecto el tema de la identidad. Con todo parece que el tema interesa al autor, ya que queda un poco más claro quizás en otra de sus obras, Water Baby, la historia de una chica que se dedica al surf y que pierde una pierna al ser atacada por un tiburón, mutilación que podríamos poner en relación con la sufrida por uno de los personajes de Wet Moon, Zia, que perdió su brazo izquierdo en un accidente de tráfico (¿estamos acaso ante un guiño a “Crash”, película dirigida por David Cronenberg basada a su vez en una novela de Ballard?).

Ross Campbell es el autor completo de Wet Moon. A él debemos un dibujo que se debate entre el realismo y la influencia del manga (que se hace más evidente a partir del tercer volumen cuando Cleo ve sus ojos aumentados sustancialmente), con ciertos fondos verdaderamente trabajados donde el detallismo a veces no hace sino darnos indicios de tramas que atañen a algún que otro personaje. De igual manera se tiene que destacar el cuidado puesto en la caracterización de los personajes.

Por lo que respecta al aspecto narrativo podría decirse a nivel general que la lectura es fluida,si bien la inserción sistemática de fragmentos del diario personal de Cleo (cuya caligrafía no es que digamos fácil de entender) y la inclusión de “capturas de pantalla” de los blogs de Mara o Audrey actúa claramente en perjuicio del ritmo. La norma es la linealidad, aunque a veces Campbell se permite algún flashback al servicio del guión que le reporta muy buenos resultados, que también puede aplicarse a las escenas donde se utiliza el silencio como recurso narrativo.

Finalmente creo necesario mencionar la complicidad que Campbell establece entre los personajes que pueblan Wet Moon y el potencial lector de la obra. Ésto lo consigue de múltiples maneras: permitiendo que el lector acceda a la intimidad de los personajes, sirviéndose del humor en escenas delirantes, apelando a una cultura susceptible de ser compartida y constituida por constantes referencias al cine, la música y, por supuesto, el cómic.

Ya para acabar, una pequeña reflexión: ¿Veremos un final de Wet Moon que satisfaga al lector? Porque a lo largo de las setecientas y pico páginas que hemos leído se han planteado varios misterios que parece que distan de ser explicados en breve, por mucho que la historia avance. ¿Acaso no estará Campbell alargando una historia que ha demostrado ser la que mejor suerte ha merecido del conjunto de su obra como artista? Quizás el quinto volumen, anunciado este mes en el catálogo americano del Previews, sirva para proporcionar alguna pista que nos permita contestar estas preguntas.

WET_MOON_4_by_mooncalfe

¿Te has quedado con ganas de saber más?
Wet Moon, otra reseña a cargo de Werewolfie en su muy recomendable blog.
The Abandoned, reseña del cómic de zombies y nenas guerreras de Campbell.
– Página oficial de Ross Campbell (con links a entrevistas y un largo etcétera).

– Wet Moon es una serie originalmente publicada por Oni Press. Aquí está siendo publicada por la editorial Norma (hasta la fecha están disponibles los tres primeros tomos).

Permalink 1 comentario

El cómic de la polémica: Passafronteres (2) a l’Orient Mitjà

mayo 18, 2009 at 4:53 pm (Uncategorized) (, )

passafronteres

Los hechos:

1) El cómic. Passafronteres a l’Orient Mitjà. Felipe Hernández al guión y Tomeu Morey al dibujo. Dirección, producción y realización a cargo de inrevés. Edita la Conselleria d’Afers Socials, Promoció i Immigració, concretamente la Agencia de Cooperación Internacional de les Illes Balears. 2009. Distribución gratuíta por los centros de secundaria.

2) La polémica: El Mundo arrancaba hace un mes con este titular:
El Govern gasta 300.000 euros en un cómic para promover la causa palestina.
Varios medios se hicieron eco de dicha noticia. Unos simplemente difundieron la información proporcionada por el periódico, mientras que otros procedieron a desmentirla y/o matizarla, al tiempo que exponían un seguimiento de la cadena de acontecimientos que dicho cómic parecía haber puesto en movimiento, incluída la implicación de la embajada israelí en Madrid, que llegó a reclamar al gobierno autonómico tanto el cómic como la información relativa al mismo.
Pero la cosa no se quedó aquí, sino que el 1 de mayo los USA tomaban cartas en el asunto con una misiva firmada por varios congresistas, tanto demócratas como republicanos, que llegaba a tachar a dicho cómic de “antisemita”.

La reseña (una más y poco ortodoxa):

Después de leer con un poco más de atención de lo habitual por aquello de tratar de averiguar qué podía haber de cierto en las críticas vertidas por diversos medios en relación tanto al presunto mensaje pro-palestino del cómic como a su igualmente presunta naturaleza “antisemita” no puedo sino reconocer un patente estado de desconcierto que me lleva a preguntarme si este tebeo que tengo entre manos es el mismo que ha sido objeto de la polémica. De hecho ahora mismo sólo se me ocurren dos posibilidades:
a) estas personas no se han leído el cómic.
b) la habilidad de comprender un texto (en este caso, un tebeo) por parte de estas personas deja bastante que desear.
Porque el tebeo expone una situación básicamente política y social desde una perspectiva que, puestos a describirla de alguna manera la mejor que se ocurre ahora es aséptica, simplista (muy a lo Wikipedia, que es lo que parece que se lleva ahora entre los chavales y chavalas que estudian ESO y Bachillerato) y un tanto cándida.
En tanto que aséptica los autores no se mojan (la norma exigible a cualquier producto subvencionado por el poder), simplemente exponen lo que a grandes rasgos sucede en el área del conflicto, llevando a cabo una breve síntesis de su origen histórico. Una puesta en situación y un trasfondo que acaba atribuyéndose el protagonismo indiscutible del cómic por encima de las acciones individuales llevadas a cabo por los presuntos protagonistas del mismo, unos jóvenes que trabajan para una ONG que trata paliar la difícil situación de la población civil, la gran perjudicada por el conflicto armado.
Así pues el discurso parte de la doble perspectiva de las dos partes implicadas, y muy especialmente de la clase civil que padece una situación difícil resultante del conflicto político. Con un panorama como el que presenta el cómic puede inferirse que cualquiera de las acusaciones vertidas por ciertos medios no puede sino deberse a políticas de partido o intereses personales.
El problema del cómic habría que buscarlo en el enorme peso que recae en el trasfondo, que eclipsa un argumento que me atrevería a decir que brilla por ausencia. En efecto, el viaje de los jóvenes cooperantes es una mera excusa para hablar del conflicto. Apenas se dilucida un conato de relación personal entre dos de ellos, la excepción que confirma la regla y que suena a “Bien, algo tendremos que poner para que no parezca que sólo hablamos de la situación política y social, no?”.
Por lo que respecta al aspecto gráfico está en consonancia con la concepción de la obra: Funcional y un tanto insulso.
Pero por encima de todo me gustaría decir que tengo serias dudas sobre la utilidad de esta obra. ¿Podemos como docentes transmitir el hábito de la lectura con un tebeo donde el ritmo se halla entorpecido por la inclusión de numerosos y farragosos textos de apoyo? ¿Donde los protagonistas son absolutamente planos, de forma que la identificación con los mismos puede hacerse harto difícil? ¿Cuya lectura es tremendamente aburrida?

Finalmente una pregunta, a quien pueda responderme. Si se supone que el cómic está dirigido a los institutos.. ¿por qué también se encuentra a la venta? ¿No se había subvencionado con dinero público? Si no véase aquí y aquí

Más gente que ha hablado (de forma más profesional)de Passafronteres 2.

Permalink Dejar un comentario

El Cazador

febrero 25, 2009 at 11:42 pm (Uncategorized)

De vuelta por aquí. Sería estupendo retomar este blog con una de esas reseñas positivas que reivindican el cómic como medio. Pero será otro día. Sip. Hoy toca una serie que ya lleva varios números en Yankilandia pero de la que servidor no ha podido pasar del número:

71351-11958-104349-1-el-cazador_super

A El Cazador le falta todo lo que debería tener un buen cómic de piratas: Aburre al muerto que va en el cofre de los doblones, los actos de violencia salen del plano de la viñeta y, aunque tímidamente echa por tierra algunos tópicos del género en sus primeras páginas (en lo que más bien parece un guiño al lector novel) acaba siendo protagonizado por la Geena Davis de turno. Eso sí, el apartado gráfico sería soberbio de ser más dinámico. O sea, un cómic de piratas digno de ser pasado por la quilla sin miramiento alguno.

Permalink 2 comentarios