Maiwai (completa)

mayo 21, 2009 at 10:44 pm (Glenat, Manga, Seinen)

maiwai

Hace un tiempo comenté por aquí los dos primeros volúmenes de Maiwai, una serie manga de Minetaro Mochizuki (Dragon Head, La mujer de la habitación oscura). Tras varios meses la colección ha finalizado en su tomo once.
Maiwai constituye un aparentemente sorprendente hito evolutivo para un autor que se hizo famoso con cómics enmarcables dentro del género de terror (el oneshot La mujer de la habitación oscura es un excelente ejemplo de ello, que podría encuadrarse dentro de la corriente que ha popularizado el cine japonés de los últimos tiempos) o en el horror psicológico (Dragon Head). Sin embargo obras como las mencionadas no nos deben llevar a engaño, ya que Mochizuki priorizó contenidos humorísticos y dramáticos en los comienzos de su carrera como mangaka, de forma que Maiwai debería ser percibida como una especie de vuelta a sus orígenes.
En aquella reseña ya os presenté la premisa argumental de la serie, centrada en torno a una estudiante de instituto llamada Funako Yamato que se embarca, siguiendo la estela trazada por su abuelo, un conocido pescador local, en una aventura marítima que la conducirá hasta un mítico tesoro pirata que alberga una recóndita isla que aparece en diversas leyendas pertenecientes a las gentes de mar, un viaje singular, trepidante e iniciático, aspecto éste último ligado a los cambios y lecciones que Funako experimenta y aprende a lo largo de un tránsito vital que le conduce desde la adolescencia a la madurez, y todo ello en el breve periodo de tiempo que suponen unas vacaciones de verano.

maiwai2

Maiwai es aventura en estado puro y un alegato feroz en torno a la libertad que trasciende una envoltura de comedia ligera de y para adolescentes. Una voluntad, la del autor,  que apuntando al hecho de que el individuo es capaz, en algunas ocasiones, de obrar  en contra de un sistema establecido por el simple hecho de querer hacer realidad sus sueños (conducta que dicho sistema no duda en reprobar y sancionar), se configura como un mensaje sucinto en la historia que nos cuenta, y cuya inclusión en una obra , que por mucho que se la haya clasificado de seinen posee multitud de características que la relacionan más directamente con el shonen, no hace sino sorprenderme. En esta línea no es de extrañar el protagonismo concedido a la piratería y al pirata, figura que Mochizuki adapta al actual zeitgeist en una hábil maniobra detrás de la cual se adivina una concienzuda investigación por mucho que el resultado final guarde similitudes con productos superficiales con los que estamos harto familiarizados hoy en día.

maiwai4.Con piratas como éste a uno se le ponen los pelos de punta

Pero Maiwai es un cúmulo de referencias culturales de primer orden donde se ven reflejados tanto los mal llamados grandes clásicos “juveniles” como “La isla del tesoro” o “Moby Dick”, como elementos cosustanciales a populares géneros (o subgéneros) de manga. A este respecto me gusta ver a Funako como un alter ego de la protagonista de “Cinturó negre” de Naoki Urasawa, cuya caracterización se vería complementada con una pizca de erotismo muy nipón que se da junto a un marcado tono humorístico.
Podría hablaros del excelente dibujo de Mochizuki. De cómo combina un estilo que a menudo evidencia su marcada naturaleza clásica que remite a los grandes padres del manga con un preciosismo descriptivo más acorde a lo que en principio podría atraer más al lector actual. O de su impecable narrativa.
Podría aludir a todas esas impresiones sensoriales que despertó en mí la contemplación de algunas de sus viñetas y de las que ya creo haber comentado algo en su momento
Pero todo ésto y probablemente mucho más queda eclipsado ante lo que para mí es un hecho indiscutible. Maiwai es un cómic de aventuras para todos los públicos. Y he de reconocer que bastante divertido. Un soplo de frescura para los tiempos que corren  cuyo tono no puedo sino poner casi al mismo nivel que la producción de un (otro) gigante como es Hayao Miyazaki.

Anuncios

Permalink 4 comentarios

Maiwai

enero 17, 2008 at 11:11 pm (Glenat)

Minetaro Mochizuki, autor de la conocida serie Dragon Head así como del one shot La Mujer de la Habitación Oscura nos ha sorprendido a todos con su nueva serie, Maiwai. Y es que pocos habrían imaginado que un autor responsable de aquellas dos obras sería capaz de ofrecernos algo tan desenfadado como esta serie abierta de periodicidad bimestral.
El título es una incógnita en sí mismo, aunque nada más empezar a leer se nos desvela su significado. Maiwai es una festividad japonesa que se celebra cuando un pescador captura una pieza extraordinaria, invitándose a amigos y compañeros del gremio. El término sale a colación del abuelo, ya fallecido, de la joven protagonista del cómic, la peculiar Funako Yamato; el último pescador con que contó la familia había pescado un increíble atún que pasó a designar la residencia familiar como el Palacio del Atún, donde nuestra heroína adolescente vive sola junto a su padre, ya que perdió a su madre cuando apenas era una niña.
Aludir a Funako como una chica peculiar no es, ni mucho menos, gratuito. En el lecho de muerte de su madre le prometió que sería fuerte, promesa que ha mantenido al pie de la letra, para desconcierto de su sufrido padre, que ve como con quince años su hija ya es capitana del equipo de lucha libre del instituto. Nadie que reparara en su delicada figura se imaginaría que Funako cuenta ya en su haber numerosos títulos relacionados con disciplinas de lucha. Pero la chica resulta ser extraña a ojos de sus compañeros: Siempre está hablando del mar, del que su abuelo le contaba numerosas historias, y un inexplicable dolor en el pecho le hace protagonizar más de un malentendido en público. ¿Son esas punzadas indicativas de algo más allá de un desorden físico? Eso parece dejarnos entrever el autor, al referirnos en una introducción las ansias del hombre por descubrir lo desconocido, por lanzarse a la aventura, por hollar aquellos parajes nunca antes pisados por sus semejantes, inquietud que parece que llevó al abuelo de Funako a dar con un hallazgo colosal, para nada comparado con ese mítico atún de media tonelada que le arrebató al proceloso océano, un secreto que se llevó a la tumba pero que pugna por salir a la luz. Y ahí entra nuestra joven luchadora…
Maiwai podría ser definido como un seinen de aventuras, si bien da la sensación de ser un batiburrillo de géneros diversos que Mochizuki se moría por abordar, donde el humor y la parodia se constituyen como elementos vertebradores de la acción. Por ejemplo, ¿conocéis a Yawara? Es una serie sobre una judoka, del mismo autor de Monster y 20th Century Boys, que cuenta con versión anime (Ginger o Cinturó Negre). Pues bien, Funako se parece, salvando las distancias, a esa judoka (de hecho hay un guiño a ese manga en el primer volumen de Maiwai). Pero también Ranma 1/2 parece estar parodiada en las páginas de este cómic, en uno de esos enfrentamientos masivos donde todos los clubs del instituto se echaban encima de uno de los protagonistas para ser invariablemente vapuleados. Estos dos ejemplos nos dicen bastante de las intenciones del autor, una de las cuales es reírse de los tópicos presentes en los mangas de peleítas, lo cual nos puede ayudar a entender, entre otras cosas, por qué le estamos viendo las braguitas a Funako todo el tiempo. Ahora bien, el humor también es pieza fundamental del discurso del autor. El cómic, por encima de cualquier consideración paródica, es divertido una vez entras en el juego del autor. ¡Quien hubiera dicho que veríamos algún día a Mochizuki en un cómic humorístico! El cambio de registro que ha llevado a cabo con Maiwai es, después del thriller de Dragon Head y la incursión en el terror japonés más clásico de la mano de La Mujer de la Habitación Oscura, digno de alabanza, al tiempo que es algo que no suele darse muy a menudo.
Sin embargo, pese al carácter naive que pueda poseer Maiwai, la serie presenta algún que otro rasgo que la sitúa un paso más alla del mero entretenimiento. Con ello me refiero, concretamente, a una escena bajo el mar que, salvando las distancias, me recordó un video musical de los Chemical Brothers, el compuesto para su tema The Test. En dicha escena, Funako desciende, inconsciente, en el seno oceánico, cruzándose con diversas especies animales, hasta ser arrastrada por una manada de ballenas, momento en el que recobra el conocimiento. Cierto componente entre onírico y poético impregna la escena, matiz que se retoma un poco más adelante y que quizás apunte hacia un aspecto de la trama todavía por desvelar.

El estilo de dibujo es el mismo al que nos tiene acostumbrado el autor, más tendente al realismo de lo que se acostumbra en el manga, si bien introduce algo de caricaturización con una clara finalidad humorística. La expresividad de Funako no va muy lejos que digamos, pero el resultado es satisfactorio. Destacar el trazo limpio de costumbre, así como también el detallismo de algunos fondos.
Una nueva serie de Mochizuki creo que ya es motivo más que suficiente para dedicarle un poco de atención, máxime si el autor lleva a cabo un cambio de registro respecto a su producción anterior. Si añadimos que el cómic, ya de por sí simpático, goza de momentos realmente tronchantes, la lectura se hace recomendable siempre que nos acerquemos a ella abiertamente y sin esperar gran cosa a cambio. Y si encima, a lo largo de la travesía, resulta que descubrimos algo que nos haga pensar un poquito, creo que ya podremos darnos más que satisfechos.

Permalink 1 comentario